domingo, 11 de marzo de 2012

Lo que el viento se llevó


Siempre los domingos después de almorzar me da un ataque de "fiaca". Bueno hoy es domingo, son las 14:30 horas, hace calor, mejor dicho hay mucha humedad y en el barrio de Colegiales hay una serenidad que sólo es interrumpida por el sonido de una escandalosa chicharra (un insecto parecido a una cigarra). Todos estos son motivos suficientes para quedarse bajo el ventilador de techo haciendo zapping en la cama.

Luego de una búsqueda exhausta en la programación televisiva cai en la seductora propuesta de ver un clásico del cine: "Lo que el viento se llevó". Película que vería una vez cada tanto solamente para deleitarme con la impecable reproducción estética de la época  previa a la Guerra de Secesión y su posterior desarrollo. La historia cobra vida gracias a actuaciones precisas sin dejar de atrapar al televidente...a pesar de que dura horas.

Ahora los delirios que cruzaron mi mente al terminar de verla:

1) ¿Qué le veía Scarlett al tal "Ashley"? Por dios! Era lo más parecido a un zombi, de hecho creo que volvió de la batalla porque nunca estuvo vivo.

2) Rhett, tenía sus defectillos, tomaba bastante, jugaba un poco, era políticamente incorrecto, pero qué huevos! Iba por lo que quería sin que nada ni nadie importe.

3) Scarlett en muchos aspectos era bastante zorra. Hay que admitirlo. Sin embargo, en un aspecto era sumamente vulnerable. Sufría emocionalmente por el desamor de Ashley ¿Amándolo por eso? 

4) Por qué a las mujeres muchas veces nos traiciona así el corazón. A veces nos enamoramos mal. Lo peor de todo es que permitimos que ese sentimiento perdure en el tiempo sin poder "mirar a otro" que tal vez sea aquello que queremos ¿Será acaso que la mente nos juega una mala pasada? ¿Podrá ser parte de un proceso mental eso que llamamos amor? ¿Provocará entonces ese procedimiento que nos enamoremos de un momento, de un instante que se "siente" único y no de una persona en sí?